Pubblicata il 26/06/2015
En el momento de un viaje en América del Sur, este creador se encontró con un amigo en un viejo café del barrio popular a San-Telmo, en Buenos-Aires. Justo comiendo sus huevos al mostrador ellos tuvieron una risa loca durante veinte minutos, frente a un espejo artesanal y tan antiguo que no reflejaba a no más que dos clowns risueños. De vuelta a Francia, reinventará este...